PARÁLISIS
CEREBRAL INFANTIL
Nombres alternativos
Trastorno Motor de
Origen Cerebral “TMOC”, Insuficiencia Motora de Origen Cerebral “IMOC”.
Definición
Trastorno postural del
movimiento, de carácter persistente (pero no invariable), debido a una agresión
no progresiva a un cerebro inmaduro. Fernández, E., 1988.
Deterioro
permanente pero no inalterable de la postura y el movimiento que surge como
resultado de un desorden cerebral no progresivo debido a factores hereditarios,
episodios durante el embarazo, periodo neonatal o los dos primeros años de
vida. Bobath 1967.
Desorden persistente pero
cambiante de la postura y del movimiento debido a una disfunción motora por un
daño no progresivo en el cerebro. Berlín 1966.
“En
1965 E. Kong reemplaza el termino de
parálisis cerebral por el de trastorno de origen cerebral de la motricidad; no
es parálisis con disminución de la fuerza motriz sino que es un trastorno de
coordinación sensomotriz”.
Etiología
Las
causas de la parálisis cerebral se encuentran clasificadas según la etapa donde
a ocurrido el daño al cerebro inmaduro que se esta formando, creciendo y
desarrollando. Se clasifican como causas prenatales, natales y posnatales.
Causas
prenatales
º
Anoxia prenatal.
º
Hemorragia cerebral.
º
Infecciones.
º
Factor Rh.
º
Anemia materna.
º
Edad de la madre.
Causas
natales
º
Hipoxia perinatal.
º
Prematuridad.
º
Bajo peso al nacer.
º
Traumatismo.
º
Fórceps.
º
Placenta previa.
º
Parto prolongado/difícil.
º
Circulares de cuello (anoxia)
Causas
posnatales
º
Traumatismos.
º
Infecciones.
º
Accidentes vasculares.
º
Convulsiones.
º
Anoxia.
º
Intoxicaciones.
La
incidencia de la parálisis cerebral es de alrededor de 2 por mil recién nacidos
vivos, siendo mas alta en los países no industrializados. Estudios
realizados demuestran que las
principales causas para la parálisis cerebral son: el bajo peso al nacer, la
prematurez y la hipoxia.
Tipos de
Parálisis Cerebral Infantil
Clasificación clínica
Parálisis
cerebral espástica: la afectación se presenta en la corteza motora dañando la
vía piramidal, su principal característica es la hipertonía, que puede se tanto
espasticidad como rigidez. Se reconoce mediante la resistencia continua o
plástica a un estiramiento pasivo en toda la extensión del movimiento.
Parálisis
cerebral atetosica: cuando hay afectación del sistema extrapiramidal, se
caracteriza por la alteración del tono muscular con fluctuaciones y cambios
bruscos del mismo, aparición de movimientos involuntarios y persistencia de
reflejos arcaicos.
Parálisis
cerebral atóxica: la lesión se encuentra
en el cerebelo, presenta hipotonía, incoordinación del movimiento y trastornos
del equilibrio en distintos grados. En función del predominio de uno u otro
síntoma y la asociación o no con signos de afectación de otro nivel del sistema
nervioso, se clasifica en diplejía espástica, ataxia simple y síndrome del
desequilibrio.
Parálisis
cerebral mixta: se hallan combinaciones de distintos trastornos motores y
extrapiramidales con distintos tipos de alteraciones del tono y combinaciones
de diplejía o hemiplejías espásticas, sobre todo atetosicos, las formas mixtas
son muy frecuentes.
Clasificación
topográfica en función de la extensión del daño cerebral
Cuadriplejía: esta
afectados los cuatro miembros.
Tetraplejía: afectación
global incluyendo tronco y las cuatro extremidades, con un predominio de
afectación en las extremidades superiores.
Triplejía: afectación de
las extremidades inferiores y una superior.
Diplejía: afectación de
las cuatro extremidades con predomino en la extremidades inferiores.
Doble hemiplejía: cuando
existe afectación de las cuatro extremidades, pero mucho más evidente en un
hemicuerpo, comportándose funcionalmente como una hemiparesia.
Paraplejía: son muy poco
frecuentes afectan solo los miembros inferiores.
Monoplejía: afectan aun
solo mimbro.
“El
sufijo plejia significa ausencia de
movimiento, y cuando hay un tipo de movimiento se utiliza el sufijo paresia”.
Diagnóstico
Temprano
La detección temprana de la parálisis
cerebral infantil no siempre es sencilla ya que los signos clásicos de
espasticidad extensora con entrecruzamiento de los miembros inferiores, o
movimientos atetoides típicos, aparecen más tardíamente.
Signos
precoses de desvíos del desarrollo
El diagnostico precoz se basa en:
Persistencia
de reacciones primitivas, asociadas o no a tono muscular anormal a los 3 o 4
mese de vida.
Falta
de las reacciones esenciales para el control cefálico, rolar, reacciones de
equilibrio, por lo que el desarrollo motor se detiene o se retrasa.
Falta
de correspondencia en el desarrollo den las distintas posiciones (sentado,
parado y decúbito lateral prono y supino).
Falta
de correlación entre las distintas áreas de desarrollo: asimetría más allá de
los 2 o 3 meses; mejor desarrollo en algunas áreas respecto ala motora/coordinación.
Empobrecimiento de la actividad neuromotriz o
hiperactividad neuromotriz.
Los
signos de la parálisis cerebral se incrementan a medida que el bebe aumenta su
actividad por la retroalimentación anormal y el esfuerzo. Si son transitorios
estos signos anormales disminuirán y desaparecerán gradualmente. En conclusión
el único camino para diagnosticar la
PCI es por exámenes clínicos seriados, que se realizaran en
todo niño de alto riesgo de presentar trastornos es su neurodesarrollo.
Objetivos
y Principios del Tratamiento Fisioterápico
El diagnostico precoz es la base del éxito
del tratamiento, que será igualmente precoz, individualizado e integral. La
organización del tratamiento requiere:
º Obtener una evaluación
completa del niño por parte de un quipo de especialistas, principalmente del
desorden motor, teniendo en cuenta las características económicas, familiares y
socioeconómicas.
º Planificar un
programa de tratamiento y seleccionar
las técnicas apropiadas en cada caso, incluyendo fisioterapia, terapia
ocupacional, tratamiento del déficit visual y auditivo, medicamentoso, psicoterápico,
psiquiátrico y un programa de integración social.
º Reevaluaciones
periódicas para medir el progreso y modificar la terapia.
Objetivos
Generales del Tratamiento de Neurodesarrollo
Diagnosticar
tempranamente trastornos del neurodesarrollo.
Prevenir
trastornos secundarios y deformidades.
Atender
aspectos preceptúales o sensoriales, atenciónales, cognitivos y emocionales en
relación al ambiente familiar, económico.
Dar
una mayor funcionalidad e independencia según las potencialidades de cada niño.
Integrar
al niño socialmente a fin de lograr una interacción familiar, escolar,
pedagógica y social acorde con sus posibilidades individuales.


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